Achmed ha sido, durante años, un hombre destrozado.
Años atrás, Achmed estaba enamorado de una joven de su pueblo. Sin embargo, su familia era pobre, y sus padres concertaron un matrimonio con otra mujer más prospera, Yasmina. Achmed se vio obligado a acceder, e intentó ser un buen marido para ella, pero nunca pudo amarla. Su Fuego Interior pertenecía a otra. Pero siempre le fue fiel, y la trató con cariño y respeto.
Entonces, la mujer a la que su alma pertenecía murió.
Achmed estaba sumido en una profunda agonía, y cuando su esposa intentó animarle, en medio de la confusión, la rabia, la golpeó. Golpeó a su propia esposa repetidas veces. Al ver lo que había hecho, huyño en la noche. La dejó al frente de su casa y posesiones, y no volvió a mirar atrás, lleno de vergüenza y pena. No podía soportar la idea de lo que le había hecho a Yasmina, que siempre había sido dulce y atenta, por algo que estaba más allá de su control.
Vagando por los
Reinos, Achmed llegó a la ciudad de
Angkortak, donde se estableció como comerciante, aunque el recuerdo aun le quemaba en el alma. Años después, cuando una Sierva del Profeta, Anat ven Ishtar, se presentó ante él, le explicó su condición y le ofreció su puñal para que dispusiese de su vida. La Sierva le perdonó la vida, y, desde entonces, Achmed ha encontrado nueva fuerza, al sentirse perdonado por el Dios Luna. Ahora es una cabeza de la pequeña comunidad Hakhim en la ciudad, y procura ayudar a la Sierva con unos oídos abiertos y un consejo adecuado.