Tal vez uno de los jueces más conocidos y temidos sea el
Juez Ragnar. Implacable en su trabajo, despiadado en su ejecución, y a la vez siempre justo en sus acciones. Ragnar parece desdeñar la búsqueda del placer de sus hermanos, y solo vivir para su misión.
En su juventud, Ragnar era un simple hijo de pescador, de una pequeña villa del norte. Regentada por un cruel noble, era mejor pasar desapercibido y trabajar que caer en su cólera. Desgraciadamente, el padre de Ragnar cerró el paso al caballo de su amo... y este le mandó torturar durante días, y a su propio hijo que terminase con su vida. Apenas tenía diez años. Ragnar aullaba, considerándolo una injusticia.
Afortunadamente el
Juez local también lo consideraba así. La justicia cayó rápida sobre el noble, al que hacía tiempo que buscaba una excusa para sustituir por su hijo. No es que le importase demasiado la vida del pescador, claro, pero aquel hombre tenía tendencia a desperdiciar trabajadores y robarle al reino de recursos. Su hijo era la mejor opción.
El
Juez tomó al chaval bajo su protección. Ragnar necesitaba un orden, un motivo para las cosas, y lo hayó en la justicia de su pueblo. Como la vida de las personas se medía solo por su utilidad para el Imperio, como ni siquiera los más altos cargos eran vulnerables y debían pagar por sus actos. Ragnar vio su hacha como un bisturí con el que limpiar los elementos enfermos de su pueblo.
No es que Ragnar fuese una persona compasiva. Aquellos que contribuían a la sociedad, arquitectos, médicos, cazadores, tenían amplia libertad para torturar, violar o asesinar. Después de todo, era la vida dura y despiadada de los Elfos Oscuros lo que les hacía tan versátiles. Pero aquellos comunes que intentaban cazar niñas en el mercado, perjudicando el comercio sin aportar nada útil... todos ellos respondían ante él, y su fin llegaba rápido.
Si eran afortunados.
Ahora Ragnar se encuentra en
Angkortak, la ciudad que aloja el Coliseo de Sangre. Allí el número de miembros de otras razas que traen dinero y esclavos al Imperio es mayor, y un bien para su raza. Y por tanto, debe ser vigilado con más celo...