Cuando el
ducado de Meldavia perdió al viejo duque, su hijo
Jaime heredó el título y las tierras.
Jaime y Lya habían estado unidos desde el día en que ambos gemelos nacieron, y durante toda su infancia fueron inseparables. Su padre los trataba a ambos como iguales y les enseñó cómo manipular corazones y mentes. Cómo el oro cambiaba opiniones y cómo la piedad no conseguía más que la muerte. Sus hijos serían fuertes y llevarían a su familia a lo más alto. De su madre, los gemelos heredaron su belleza y la pasión por las artes, de su padre la ambición y la crueldad.
Sin embargo, cuando el poder pasó a manos de
Jaime, este tuvo que ponerse al frente de la familia.
Jaime comenzó a tomar decisiones por su cuenta y dejaba de lado a la que antes consultaba cada decisión. Lya se sentía abandonada y se rebelaba a cada paso de su hermano. Un día se enteró de que su hermano la había prometido a un noble vecino a cambio de ciertas concesiones y terrenos. Esa noche, cogió una bolsa de oro, se cambió de ropas y huyó del castillo. Nadie iba a decirle lo que tenía que hacer.
Las calles eran duras en las tierras centrales. Se dirigió a ducados vecinos donde intentó cambiar su talento musical por dinero, y a veces tuvo que robar para poder comer. Pero su encanto y su astucia la ayudaron a salir adelante. Incluso llegó a poner su propio negocio, y recorría la zona como mercader errante. Era libre y su propia dueña. Durante 3 años, fue feliz.
Pero todo eso cambió con los días oscuros. Recuerda que la secuestraron. Recuerda la celda de piedra. Los cánticos en una lengua que no conocía. Y el dolor. El interminable dolor.
No sabe como escapó. De repente, se encontraba en el bosque, corriendo. No podía pensar, solo correr en la tormenta que caía sobre ella. No podía mirar atrás, por miedo a lo que pudiese ver. Sólo siguió corriendo.
Regreso a
Meldavia. A pesar de lo que había pasado, no le permitiría a
Jaime ser su dueño. Se miraron un largo rato, y ella le susurró: "Quiero volver. Pero nunca seré tu posesión." Jaime avanzó hacia ella, la abrazó, y la besó en la mejilla. "Bienvenida a nuestras tierras. Tuyas y mías."
Desde ese día, y a pesar de no tener un título real, Lya ha compartido el gobierno con su hermano. Volver a estar con
Jaime la ha hecho feliz. Es como si nunca se hubiesen distanciado, como siempre debió ser. Y después de lo que le sucedió, no le gusta la idea de dejar el ducado. Pero algunas noches aun se levanta empapada en sudor. Algunas noches, aún se pregunta que le pasó.
Jugador:
CassandraBody (Cuerpo): 1
Run (Correr): 2
Coordination (Coordinación): 2
Climb (Escalar): 2
Dodge (Esquivar): 2
Weapon Dagger (Arma Daga): 1
Weapon Sword (Arma Espada): 1
Stealth (Sigilo): 3
Sense (Sentir): 1
Eerie: 3
Charm (Carisma): 2
Graces (Gracia): 2
Command (Mando): 2
Haggle (Regatear): 2
Knowledge (Conocimiento): 1
Counterspell (Contrahechizo): 2
Student Laws (Estudioso Leyes): 3
Student Heraldics (Estudioso Heraldica): 2
Sorcery (Hechicería): 0
Ventajas:
Wealth (Riqueza): 2
Status: 1
Hechizos:
Ninguno.